jueves, 29 de marzo de 2012

Lo que me pasa



No quiero que escuches ahora lo que me pasa, 
palabras ociosas que expresan pensamientos banales para ti, 
no quiero que espíes mis ocultos sentimientos, 
descritos al servicio del detalle y la realidad, 
como si fuéramos esclavos de nuestras pequeñas verdades.

No quiero que escuches ahora lo que me pasa, 
sino que tu corazón florezca con el mío, 
musitando estos versos como si estuvieran escritos en tu pecho, 
leyendo tu pasión donde yo escribo sobre la mía, 
amándome, como yo te amo, en la brisa de estas palabras.

No quiero que escuches ahora lo que me pasa, 
sino que sepas que te amo como a ti te haría dichosa amar, 
que todo me causa tedio si no me recuerda lo que siento por ti, 
que en el remanso de tu influjo me he olvidado de mí y del mundo
y, por eso, sólo quiero hablarte de ti, que eres la luz con la que escribo.

No quiero que escuches ahora lo que me pasa, 
sólo atiende a tu hermoso corazón mientras lees 
y dime si en mis palabras ves algo que también te suceda 
porque no quiero que escuches ahora lo que me pasa 
aunque lo que me pasa, sin más, es que el amor se me desborda.

martes, 27 de marzo de 2012

La Alondra

A Isi Sil

Canta una alondra en mi pecho
porque me alienta tu aire; 
es sólo viento y vacío
lo que mis manos encuentran, 
solo un anhelo infinito 
imposible de apresar 
mas, en mi pecho, una alondra 
canta con alegre trino 
porque me alienta tu aire, 
aire de luz delicada 
en la apaciguada noche, 
aire de cielo de abril, 
que transporta tu alegría, 
aire fresco que respiro, 
como un sueño de esplendor
y hace que, embrujada, cante, 
aquí, en mi pecho, una alondra.


domingo, 25 de marzo de 2012

Triste es el camino


Triste es el camino de mi corazón errante,
jamás descansa, 
jamás encuentra una puerta abierta 
en su exilio de los otros, 
jamás halla piedad para él, 
ni siquiera en sí mismo, 
pasan los días como si pasaran siglos 
y él no sabe cuál es la culpa 
que con tal rigor le condena, 
él es sólo un corazón, 
no sabe nada.

Dile a dónde va ahora 
si, en tu alma, 
que amó con afán adolescente
y más allá de cualquier condición, 
sediento de su belleza, 
ha hallado la frialdad de un límite 
y el gélido aliento de un reproche 
sólo por amar, 
sólo por venerarte con ardor, 
sólo porque es tonto y no sabe nada, 
pues sólo es un corazón.

sábado, 24 de marzo de 2012

Un corazón obstinado

A Bea Magaña

Hay un corazón obstinado,
que te amará mientras viva
y, mientras viva, te exaltará
agradecido.

Esperaría mil años 
para besar tus manos venerables
y volvería a este mundo,
desde la apacible región de la muerte,  
a vivir de nuevo su miserable vida
sólo para que le sonrieras otra vez 
pues, en tu recuerdo, ha hallado el gozo 
del inefable encuentro con otro corazón.

Pero ha de ocultarse de ti 
y, con dolor,
 hacer callar a la boca 
porque detestas escucharlo.
Tu alejamiento le hiere, 
pero, no por eso, ama menos
pues, en tu ser ha encontrado
la realidad esencial que lo alienta.

Hay un corazón obstinado,
que te amará mientras viva
y, mientras viva, te exaltará
agradecido.

jueves, 22 de marzo de 2012

Injustificable

A María José Valverde, 
valerosa amiga y escritora.


Hoy el rencor se me vuelve sollozo, 
y un afán de desesperanza 
me arroja del Paraíso, 
hoy me hiere
la espada de un silencio 
pues mi soledad me acusa 
y yo callo.

martes, 20 de marzo de 2012

Recordándote

A Katy Reyes

Si el recuerdo de tu mirada cálida 
cuando, alegre, me sonreías 
aquella tarde de octubre, 
tuviera un nombre propio sagrado, 
forjado por elfos del aire, 
al ser musitado, 
irrumpiría en el mundo 
con tanta ternura y emoción, 
con tanta gratitud y esperanza, 
con tanta fe en ti y tanto amor, 
que la atmósfera se adensaría 
y, tras espantoso estruendo, 
descargaría una lluvia de pétalos, 
los más hermosos que se hubieran visto jamás, 
y los niños recogerían cestos a rebosar 
para adornar los caminos 
por donde llegan las hadas, 
pues en ese recuerdo, 
amiga, 
sólo hay belleza.

lunes, 19 de marzo de 2012

Canción a una desconocida

A Isi Sil

No sé si eres de carne y hueso
mas siento en mi pecho tu huella;
no sé qué me pides
ni si puedo dártelo
mas añoro tu dulzura y lamento,
con tristeza,
cuán largo se me hace el tiempo sin ti;
no sé si alguna vez tocaré tu mano
mas te echo en falta
con desvaída esperanza.

Mi vacío de ti me recuerda 
los años pasados en balde,
la desazón de mi juventud perdida, 
el violento dolor de mi enfermedad
y la humillación de mi corazón 
en el laberinto corrompido de mi conciencia; 
pero ahora soy dueño otra vez de mi alma 
y, si me alcanza la muerte 
sin que mi destino se haya unido al tuyo, 
al menos,
desde mi soledad, 
habré sentido nostalgia de tu boca, 
y sabré 
hasta qué punto habría podido amarte.

domingo, 18 de marzo de 2012

Un Rasguño

A mis amigas

Dos amigos se aman
sujetos por el alma,
y, llenos de agradecimiento,
 no conciben infortunio
que su sencillo amor no alivie, 
las dudas están ausentes, 
la traición 
no tiene aposento
ni en sus secretos pensamientos, 
han encontrado en el otro 
un añorado puerto 
en el mar que les exilió de la infancia 
mas, si nuestro afecto ha dejado, 
en nuestros corazones, 
un leve rasguño,
llaga que, sin enfermar, escuece 
es sólo, amiga,
nuestro tributo a la Muerte
para que deje vivir nuestra amistad
eternamente.

jueves, 15 de marzo de 2012

[Publicado en la revista digital Palabras Diversas]

Os doy una noticia que, supongo, es buena para mí como escritor. La de que la ya veterana revista digital bimestral Palabras Diversas http://www.palabrasdiversas.com/palabras/home.asp en su número 34 (marzo-abril de 2012), en su sección La Palabra, ha incluído mi poema Serviles y mis relatos El Corazón de Oro y El humano. No he tenido que esperar casi nada desde mi solicitud, en el número siguiente al del que se publicó después de hacerla, he aparecido. Esto empieza ya a parecerse al reconocimiento que necesitaba mi autoestima chafada pero, hasta que no me den el Nobel de Literatura, probablemente seguiré con mis melancólicas dudas e, incluso entonces, quizá envidie al Nobel de Medicina por sus posibles juventud y vientre plano, capaces de enamorar a las mujeres que me enamoran a mí. Claro que estas cosas son pura vanidad  e ironía pues lo único de lo que nos deberíamos sentir orgullosos es de cumplir nuestro propio destino particular y realizarnos como individuos a través del amor. Que seáis felices también vosotros de esta forma que digo y con un poco de la ayuda que da el éxito profesional. Abrazos.

La Desconocida

A Cleopatra Smith

En su mirada, velo erudito,
he sorprendido
un reproche a la profanación
de un valioso arcano,
la osada indignación batallando
contra el temor y el pudor.
Sus ojos traicionan 
sus juguetes de la infancia
y llaman al niño
en cada rostro de adulto 
para que no se destruya 
la perla de su libertad; 
embaucadores, prometen 
paraísos terrenales
para aquel que no teme
recorrer su propio destino,
que es obsequio que el amor 
deposita en el corazón.
Es tan frágil su mirada
tras el mármol de sus ojos
que, perverso,
mi demonio quiere herirla
para hacerla aún más bella.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Hojas


A Nora Francucci

El viento se lleva las hojas
hechas cadáveres sin valor,
arrastrándolas en masa
hasta donde su furia le dicta,
dispersándolas
para abandonarlas después.
El mundo de los otros,
vigoroso, inflexible y noble,
 avanza con duro paso, 
sin detenerse jamás:
pero yo vacilo cada día, 
débil e impotente,
desencantado del camino, 
porque me acuerdo de ti,
de que no soy para tu corazón
más que una humilde parte
del mundo de los otros.

martes, 13 de marzo de 2012

La paz que envenena

A Anne Smith

Hay una paz que envenena,
funeral de la esperanza
entre claveles de envidia
y gladiolos de desprecio.

Hay una paz que cabalga
sobre potros de rencor
que con rabia el freno muerden
freno amargo que los castra.

Una paz de letanías,
que exasperan y fatigan,
hechas de orín de pocilga,
e iniquidad del Infierno.


No se ha de ofender a los dioses
que gobiernan su heredad,
carantamaulas que miran
con dignidad de bufón.


Duermen muchos corazones
en esta paz de los muertos,
y no recuerdan que son
jardines de libertad.

No quiero amables cadenas
ni amenazas de dulzor
sino que en mi alma despierte
mi destino adormecido.

Quiero alcanzar cada día
la alegría que me debo,
y, conduciendo mi nave,
llegar solo a mi puerto.

Quiero encontrar el amor
cada segundo que pase,
evitar la humillación
del alma que tiene hambre.

Hay una paz lacerante,
la del corazón cobarde,
gobernado por el viento
que entierra su laso nombre.

lunes, 12 de marzo de 2012

La Condición del Hombre

A Julia Siles Ortega

No hay día que mi corazón no llore
la triste condición del Hombre
ni día que no la bendiga
pues nunca se sacia la soledad del alma.
Una mirada intensa tras un abrazo desesperado,
besos infinitos cayendo en el abismo del otro
no son nada
para la desazón de aquél que ha visto el mar
y se le ha metido dentro.

sábado, 10 de marzo de 2012

Volveremos a la nada

A Saoirse Jignesh

Todos volveremos a la nada, 
amiga,
al mar, al aire, a la arena, 
a las cenizas,
todos volveremos a la nada,
la voluntad desalojará nuestro pecho
y el calor, nuestra mirada,
sólo quedará el frío
porque habremos vuelto a la nada.
Tal vez el último día
recuerde abrazos de miel,
atardeceres de otoño
o sonrisas de una mujer amada,
tal vez mi corazón no esté amargo
cuando me deje la vida
pero, embargado por la soledad,
amiga, 
se irá llorando.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Otro poema de Miguel Hernández

Una amiga de una hermosura grande me ha confesado su veneración por la Elegía a Ramón Sijé, cuya lectura le hizo presa de una intensa congoja; como regalo para ella y en recuerdo, una vez más, de Miguel Hernández, reproducimos este poema íntegro:


Elegía a Ramón Sijé
. 
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha 
muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien 
tanto quería.) 
.
**** 

Yo quiero ser llorando el hortelano 
de la tierra que ocupas y estercolas, 
compañero del alma, tan temprano. 
Alimentando lluvias, caracoles 
Y órganos mi dolor sin instrumento, 
a las desalentadas amapolas 
daré tu corazón por alimento. 
Tanto dolor se agrupa en mi costado, 
que por doler me duele hasta el aliento. 
Un manotazo duro, un golpe helado, 
un hachazo invisible y homicida, 
un empujón brutal te ha derribado. 
No hay extensión más grande que mi herida, 
lloro mi desventura y sus conjuntos 
y siento más tu muerte que mi vida. 
Ando sobre rastrojos de difuntos, 
y sin calor de nadie y sin consuelo 
voy de mi corazón a mis asuntos. 
.Temprano levantó la muerte el vuelo, 
temprano madrugó la madrugada, 
temprano estás rodando por el suelo. 
No perdono a la muerte enamorada, 
no perdono a la vida desatenta, 
no perdono a la tierra ni a la nada. 
En mis manos levanto una tormenta 
de piedras, rayos y hachas estridentes 
sedienta de catástrofe y hambrienta 
Quiero escarbar la tierra con los dientes, 
quiero apartar la tierra parte 
a parte a dentelladas secas y calientes. 
Quiero minar la tierra hasta encontrarte 
y besarte la noble calavera 
y desamordazarte y regresarte 
Volverás a mi huerto y a mi higuera: 
por los altos andamios de mis flores 
pajareará tu alma colmenera 
de angelicales ceras y labores. 
Volverás al arrullo de las rejas 
de los enamorados labradores. 
Alegrarás la sombra de mis cejas, 
y tu sangre se irá a cada lado 
disputando tu novia y las abejas. 
Tu corazón, ya terciopelo ajado, 
llama a un campo de almendras espumosas 
mi avariciosa voz de enamorado. 
A las aladas almas de las rosas... 
de almendro de nata te requiero,: 
que tenemos que hablar de muchas cosas, 
compañero del alma, compañero. 
Miguel Hernández Gilabert
(10 de enero de 1936)

Mis ansias de ti

Sin mis ansias de ti,
marcaría mis horas un reloj de plomo
y, en las luces de mis días, bullirían alacranes;
en mis primaveras perdidas, cantarían pájaros puñales
y, en las noches que pasaran, habría mareas de hiel.
Tienes aliento de luz
y el calor de tu nombre
apuntala mis derrumbes.
Sin mis ansias de ti,
toros de soledad se apacentarían en mis entrañas.



martes, 6 de marzo de 2012

Miguel Hernández

Como poeta de Orihuela, a la hora de comenzar este blog, donde irá apareciendo el producto de mi afán por representar la palpitación afectiva que se halla en la esencia de nuestra identidad más particular, me siento en el deber de recordar a un hombre que padeció la acción represora de enemigos de la libertad y de la sagrada diversidad humana. Antes de morir, aún se rompió su voz en las Nanas a la Cebolla, que querían aplacar el llanto de hambre y sufrimiento de su hijo pero  también denunciar la pérdida de la ternura y humanidad de los hombres. Su garganta se entregó al silencio definitivo tras el patetismo y la esperanza de esta última obra compuesta desde la cárcel, donde murió tiempo después. El Arte es un camino espiritual que se basa en la premisa de que la conciencia de la Humanidad ha de emerger del interior de cada individuo, lo más genuinamente particular de nosotros es lo que más nos acerca a los demás, en contra de lo que piensan los regímenes totalitarios. Mientras temamos a la libertad, nuestro corazón estará cerrado, nuestras auténticas potencialidades individuales estarán aletargadas y nuestra vida será infeliz por muy segura que creamos que esté. En estas Nanas de la Cebolla, Miguel Hernández Gilabert, prisionero del régimen de Franco, se muestra infinitamente más libre que sus carceleros, pues la libertad de un poeta y la de todos aquellos en quienes evoca algo un poema es una libertad del corazón, la libertad de permitirse ser uno mismo.

Nanas de la Cebolla


 . 
La cebolla es escarcha 
cerrada y pobre. 
Escarcha de tus días 
y de mis noches. 
Hambre y cebolla, 
hielo negro y escarcha 
grande y redonda. 
En la cuna del hambre 
mi niño estaba. 
Con sangre de cebolla 
se amamantaba. 
Pero tu sangre, 
escarchada de azúcar, 
cebolla y hambre. 
Una mujer morena 
resuelta en luna 
se derrama hilo a hilo 
sobre la cuna. 
Ríete, niño, 
que te traigo la luna 
cuando es preciso. 
Alondra de mi casa, 
ríete mucho. 
Es tu risa en tus ojos 
la luz del mundo. 
Ríete tanto 
que mi alma al oírte 
bata el espacio. 
Tu risa me hace libre, 
me pone alas. 
Soledades me quita, 
cárcel me arranca. 
Boca que vuela, 
corazón que en tus labios 
relampaguea. 
Es tu risa la espada 
más victoriosa, 
vencedor de las flores 
y las alondras 
Rival del sol. 
Porvenir de mis huesos 
y de mi amor. 
La carne aleteante, 
súbito el párpado, 
el vivir como nunca 
coloreado. 
¡Cuánto jilguero 
se remonta, aletea, 
desde tu cuerpo! 
Desperté de ser niño: 
nunca despiertes. 
Triste llevo la boca: 
ríete siempre. 
Siempre en la cuna, 
defendiendo la risa 
pluma por pluma. 
Ser de vuelo tan lato, 
tan extendido, 
que tu carne es el cielo 
recién nacido. 
¡Si yo pudiera 
remontarme al origen 
de tu carrera! 
Al octavo mes ríes 
con cinco azahares. 
Con cinco diminutas 
ferocidades. 
Con cinco dientes 
como cinco jazmines 
adolescentes. 
Frontera de los besos 
serán mañana, 
cuando en la dentadura 
sientas un arma. 
Sientas un fuego 
correr dientes abajo 
buscando el centro. 
Vuela niño en la doble 
luna del pecho: 
él, triste de cebolla, 
tú, satisfecho. 
No te derrumbes. 
No sepas lo que pasa ni 
lo que ocurre.

Miguel Hernández Gilabert