martes, 31 de julio de 2012

No tengo nada


A Isi Dávila

No tengo nada, 
solo es mío
el aire de este amanecer. 
La negra noche 
me encontrará 
dispuesto para la batalla.

domingo, 29 de julio de 2012

Tu bendita sonrisa

A Isi Dávila 

Te diré, mi dulce amada, 
que, al principio de mi vida, 
tierno niño y sin malicia, 
todo el mundo me quería. 
Con el andar de los años, 
sufrí, de algunos, la envidia, 
su placer en torturarme 
con su maldad y perfidia, 
niños malos que clavaron 
en mi corazón espinas. 
Recién salido de niño, 
más amigos no tenía 
que dedos en una mano, 
no todos con bonhomía. 
Pasando ya de los veinte, 
ni los amigos me hacían 
salir de mi soledad; 
cuando la noche caía, 
conversaba con un cuadro 
que en mi habitación había. 
Y, avanzando por los años, 
sin amor ni compañía, 
sin amigos, sin afecto, 
frío mi pecho sentía, 
y, con sarcasmo, pensaba 
que era una cruel ironía 
mezclada con petulancia 
cuando un hombre presumía 
de conocer el amor. 
Dejó mi padre la vida 
por todo el mundo olvidado, 
reo de la Medicina, 
mártir de los hospitales, 
de los enfermeros víctima, 
juguete de celadores. 
Y yo lloré en la casilla 
donde él estaba enterrado; 
mi corazón me decía 
lo solos que están los muertos, 
y las personas, qué frías. 
Empleando mi sarcasmo, 
trabajando cada día, 
contra el Mal, la vanidad, 
y la crueldad escribía. 
Mas la soledad del alma, 
incrustrada me seguía; 
odiaba la indiferencia 
que hacia mi talento había, 
el silencio que, a mi puerta, 
el mundo entero me hacía 
el abandono de todos 
cuando su voz les pedía. 
Y muchas veces también, 
cuando el amor conocía, 
en lágrimas se acababan 
mis amorosas porfías, 
rechazado como hombre 
por quien era solo amiga. 
Y ese día que viniste 
al escuchar mi agonía 
y me pediste amistad 
con tu bendita sonrisa, 
la Soledad, de mi pecho, 
por los poros se evadía, 
abandonó el corazón, 
del perro que más quería, 
huyó hasta un pozo infernal 
temiendo por tus caricias, 
se hizo bestia errabunda 
que en ningún lugar habita. 
Me enseñaste que el amor 
nada pide y nada quita, 
que, como el viento, es real 
y en la libertad germina. 

viernes, 27 de julio de 2012

Puedo verte

A Isabela Dávila 

Te puedo ver 
en el aire, 
en el viento, 
en las nubes cárdenas, 
en el oro del rocío, 
en el suspirar del mar, 
en el roce de la hierba; 
te puedo ver 
amada, 
en todo lo que no tiene un freno 
y existe solo para ser libre, 
en las cosas más bellas, 
en las más ardientes; 
te puedo ver 
en lo que el yugo de los hombres 
no puede doblegar, 
en lo que muere cuando se encierra, 
en este amor que me inspiras, 
tan libre y fuerte, 
tan sencillo y grande 
que parece 
un pájaro
en un sueño de inmortalidad. 

jueves, 26 de julio de 2012

Ovillejo para Ana Quevedo


Mujer tan extraordinaria 
es canaria; 
su mirada nos atrapa, 
es muy guapa; 
con su ideología apecha: 
la derecha. 
Ha cumplido en esta fecha 
un año de juventud 
Quevedo, que es, en virtud, 
canaria, guapa y derecha. 



miércoles, 25 de julio de 2012

En la playa

A Isi Dávila

Tienes los pies rosaditos, 
como el culito de un niño, 
y, cuando tocan las olas, 
el mar los lame sumiso. 

El agua fría te hiela, 
vacilas al borde mismo; 
yo salgo y cojo tus manos, 
te empujo y tú das saltitos. 

Al fin, en el mar, te metes, 
temblorosa por el frío, 
y, para darte calor, 
te abrazo con mucho brío. 

Te apartas, muy enfadada 
y con el pudor herido; 
nadando haces espuma, 
me dejas muy dolorido. 

Sentada estás en la playa, 
y yo, en el mar, sumergido; 
mi soledad me consume 
y enamorado te miro. 

Salgo a la arena caliente, 
voy a sentarme contigo, 
tú dices que ya te vas, 
de mi gozo me despido. 

Te vas andando despacio, 
toda mi alegría ha huido; 
maldigo mis años tristes, 
cualesquiera que he vivido. 

Me llamas desde la roca, 
se aceleran mis latidos, 
pues tu corazón y el mío 
ya vuelven a ser amigos. 

Me das tu mano, tan tierna, 
y caminamos unidos, 
el sol nos mira en su puesta, 
nuestro amor es infinito. 

domingo, 22 de julio de 2012

La más guapa

A Isabela Dávila

No son bellas las estatuas 
que los griegos esculpieron, 
ni las damas que han pintado 
los pintores más capaces, 
no son hermosas ni geishas, 
ni actrices de Hollywood 
ni misses del Universo, 
no son guapas las princesas 
ni las modelos francesas 
ni las suecas o noruegas, 
no son bonitas las rosas 
ni el clavel o el jazmín, 
no hay nada bello en el mundo 
ni existió ni existirá 
cosa que tenga belleza 
desde que vi tus facciones, 
tus labios de mermelada, 
las estrellas de tus ojos, 
tu pelo como la noche, 
tu piel blanca como el alba, 
la gracia de tu perfil, 
tan delicado y tan noble, 
desde que te vi, mi niña, 
no hay nada bello en el mundo 
más que tu divino rostro. 

sábado, 21 de julio de 2012

Escucha lo que deseo

A Isi Dávila

Escucha lo que deseo 
que te lleves al altar
cuando un triste día de estos
te decidas esposar:
un hombre con tal verruga
en su cara alunarada
que le haga sombra a sus ojos,
que tan hundidos estén
que crepúsculos parezcan;
tenga una pierna postiza
y la otra parrancana, 
la panza como un tonel,
y la nariz como un gancho,
su boca tenga los dientes,
como muelas de caballo,
dé miedo mirar su frente,
con un lunar que parezca
la teleplastia de un diablo
y las manos que te toquen
tengan granos que supuren.
Que tenga un genio muy malo
y que te grite con rabia,
que, cuando charle contigo,
aburra hasta a las ovejas,
que no te escriba poemas
pero se llene de letras,
que, para comer la sopa,
la sorba como los cerdos
y, cuando sea muy viejo,
se case con un torero...
Mi niña, me desespera
que tus ojos tan bonitos,
cuando me miran de frente,
resbalen como la cera
y tu boquita de azúcar,
cuando te pido tu amor,
me amargue con su respuesta. 

viernes, 20 de julio de 2012

Qué quieres por un beso

A Isabela Dávila

¿Qué haría yo, mi Isabela, 
por un besito de usted? 
Sé que no darías gratis 
tus besos para mi boca 
pues tu corazón no me ama, 
y así se empeña en seguir. 
Mire usted que no es negocio 
pagar mucho por un beso, 
porque otras me lo darían 
a precio de liquidar 
o haciendo tarifa plana... 
¡Ay, Isabela, no sé 
qué haría yo por probar, 
tus bellos labios de miel! 
Yo te pregunto y, si acierto 
con lo que quieres ganar 
a cambio de un solo beso, 
me dices: "Choca esos cinco", 
o "Rafael, trato hecho". 
¿Quisieras que por un beso 
te diera la luna entera 
y, de las noches, hiciera 
una eterna luna nueva? 
¿Quisieras que te encontrara, 
los palacios de cristal 
y los tesoros inmensos 
que se esconden bajo el mar 
y, si me queda resuello, 
sardinas para cenar? 
¿Quisieras que en tu bandeja 
del desayuno pusiera 
carne del dragón malvado 
que mis brazos abatieran 
y, si poco hecha estuviera, 
aunque bronceado quedara, 
la friera en el infierno? 
¿Quisieras, mi palomita, 
que con mi flauta encantada 
llevara miles de ratas 
hasta una cueva en la tierra 
y, tapando el agujero, 
nos quedáramos al fin 
sin recortes roedores? 
¿O quisieras que en la India 
te buscara el unicornio 
para tenerlo en tu casa 
hasta que harta quedaras 
de sus rebuznos mostrencos? 
¿Quisieras, mi bella niña, 
que un diccionario escribiera 
de páginas infinitas 
solo para las palabras 
que mi amor me hace decir 
y otro diccionario inmenso 
con las páginas en blanco 
por las veces que mi amor 
me deja mudo y sin habla? 
Mas, si no me das un beso, 
por ninguna hazaña de estas, 
¿me lo darías, siquiera 
en la mejilla rapada, 
por regalarte una rosa 
entregada con el alma 
y, mientras rozas mis dedos 
con tu mano perfumada 
para tomarme la rosa, 
me darías tu sonrisa, 
tierno brote de tus labios 
y de tu mirada dulce 
para que sueñe esa noche 
que estoy en el Paraíso? 

jueves, 19 de julio de 2012

Ovillejo para Susana Escarabajal

Susana Escarabajal
al metal, 
con gran talento y embrujo, 
al dibujo, 
y, por su loco furor, 
al terror, 
les echa mucho valor. 
 Pues tres pasiones cultiva 
esta joven atractiva: 
metal, dibujo y terror. 


miércoles, 18 de julio de 2012

No me dejes nunca

A Isi Dávila

Aunque tu afecto
apenas sea leve brisa 
que no basta para arrastrar 
la hojarasca seca, 
penas de soledad sedimentadas, 
quédate, 
no me dejes nunca, 
no me niegues tu presencia, 
dulce y apacible, 
salúdame cada día 
con tu voz de niña, 
no me abandones, 
no te vayas y me olvides, 
como se olvida un poema, 
no me cierres tu ventana, 
deja que, al menos, 
pueda llamarme en la Tierra 
amigo de un ángel. 

¡Ojalá!

A Isi Dávila

Ojalá que fueras fea 
y tan gorda como una vaca, 
ojalá que fueras tonta 
y mala como un demonio, 
ojalá que tu torpeza 
fuera cien veces la del más torpe, 
que tus piernas fueran flacas 
como rejas de ventana, 
que tus labios fueran blancos 
y supieran a alioli, 
que tus ojos me miraran 
en direcciones distintas, 
que tu pelo fuera ralo 
y del color de la mugre, 
que hablaras como gangosa 
y tuvieras barba crecida, 
ojalá que me contaras 
los partidos de la liga 
y que cuando escribieras 
pusieras burro con uve, 
ojalá, Isi querida, 
que te cortaras las uñas 
con tijeras de podar 
y que fueras tan brusca 
como una mula de carga, 
ojalá, querida Isi, 
que tu cutis tuviera 
la bastedad de una lija 
y que para firmar pusieras 
una mezquina cruz. 
Al menos yo no vería 
que me rechaces con asco 
y, si me acerco, me digas 
que te vuelves a alejar, 
mi calvorota asquerosa 
por menos mal la tendrías 
y un buen partido verías 
pese a mi mala apariencia. 

martes, 17 de julio de 2012

Valhalla

A Susana Escarabajal

Si pudiera, te traería 
de la gran sala 
de los guerreros muertos 
el águila que planea 
sobre la puerta occidental; 
sumisa, 
la pondría en tus manos, 
el día de tu cumpleaños, 
solo para estar 
siquiera 
un milímetro más cerca 
del centro de tu corazón. 

17/07/2012

lunes, 16 de julio de 2012

Ha llovido a mi puerta

A Bea Magaña

Hoy ha llovido a mi puerta... 
sólo unas gotas, 
lágrimas tristes de un cielo sin sol. 
Hoy la amargura me roza 
con sus cabellos de seda 
y mi corazón murmura, 
sin conocer la esperanza, 
unas oraciones rotas 
para un dios de papel. 
Pájaro soy de atardecer 
batiendo solo sus alas, 
sin finalidad navego 
sobre un río de sombras 
y, en mi pecho, vive 
la tristeza ardiente 
de quien no es de nadie, 
de quien anda solo, 
de un corazón cuyo nombre 
ninguna boca pronuncia 
y sepultará el olvido 
con un rigor de verdugo. 
Hoy ha llovido a mi puerta...  
el viento gemía 
como la garganta de un loco. 

sábado, 14 de julio de 2012

Libertad

A Isabela Dávila

Caras consternadas anuncian, 
con agorero dolor 
desde que tenemos conciencia, 
que el hombre es débil 
y su infelicidad
sólo es menor 
a su incapacidad para ser libre. 
Pero hoy siento, 
en la hondura de mi pecho, 
el impulso de cantar 
mi anhelo sin freno de libertad. 
En la hondura de mi pecho, 
con poderoso frenesí, 
la pasión se me desborda 
pidiéndome 
que en mil pedazos rompa
las cadenas de mi esclavitud. 
La pasión se me desborda
pues mi alma ha recordado 
que soy humano y respiro 
y comparto la Tierra 
con las nobles montañas. 
Soy humano y respiro 
y de mi corazón he de sacar 
un grito jubiloso y anhelante, 
arrancar de mi entraña
la voz ardiente que aclama 
el final de mi esclavitud. 
Arrancar de mi entraña 
hoy he querido 
esta irreverente oración 
por la felicidad del hombre. 
Desúnzase el hombre 
del yugo mezquino de la rutina, 
haga despertar a su alma, 
recuerde que solo tiene una vida 
y es solo para amar.

jueves, 12 de julio de 2012

Malos poetas

A Isi Dávila

No quiero los versos 
de ningún poeta 
que menosprecie el amor. 
Su fría vesania despliegue 
ante oídos más templados, 
su resfriado talento trabaje 
para almas menos indignadas 
contra su pecho sin sangre. 
No quiero sus versos, 
ni quiero oír su nombre; 
no quiero 
que el murmullo de sus palabras, 
cínico y abusivo, 
lo escuchen los árboles de mi camino, 
ni los pájaros de mi ventana; 
no quiero 
sus renglones sin esperanza, 
sus ojos sin luz, 
su tumba para el corazón; 
no quiero ver su sonrisa
ni sostener su mirada 
ni quiero que me corrompa 
su voz con aliento de reptil.
No quiero los versos 
de ningún poeta 
que menosprecie el amor 
pues tu alma buena, 
mi venerada amiga, 
los merecería todos. 

miércoles, 11 de julio de 2012

Ovillejo para Txaro Cárdenas

Cárdenas son esas nubes 
donde subes, 
rubia y tan alta, te giras 
y me miras 
y, con tu boca de fresas, 
hoy me besas. 
Suspiro de las condesas, 
amor de la bella Txaro, 
Luna, hoy, de claro en claro, 
subes, miras y me besas. 


martes, 10 de julio de 2012

El árbol derribado

Si veis que solloza un hombre 
entre vuestros pies ligeros 
cuando, por las frías calles, 
los regalos navideños, 
los ostentosos adornos, 
y los caros alimentos 
con codicia perseguís, 
los quejidos y lamentos 
de este árbol derribado 
los creeréis delirios ebrios 
de un vagabundo sin fe; 
¿quién sabe si el invierno 
se le ha metido en el alma, 
si le punzan los recuerdos, 
si es, en realidad, un niño 
que ya no entiende su cuento? 

lunes, 9 de julio de 2012

Duelo por el hombre

No añoro el consuelo absurdo 
de un descanso anestesiado 
que no disfrutaré 
para mi cuerpo y mi mente 
cuando el fin llegue 
y la corrosión los arruine. 
Mi lamento es puro, 
como el llanto del recién nacido 
y no un flirteo al que me lleve 
la voluptuosidad de la pereza. 
Mi lamento es por el hombre, 
esa triste emanación del barro, 
ese lúgubre habitante del vacío, 
esa criatura extraviada en la nada, 
que camina con dolor 
un breve trecho, 
sin apenas conocer el placer. 
La vida no dura nada, 
muy pronto llega el último día, 
crueldad definitiva 
al final de un sendero cruel, 
sombra que se embosca 
tras cada tristeza del alma 
y que hiela el corazón 
como el odio de nuestro hermano. 
No hay descanso en el dolor, 
cada hora se presiente, 
no nos abandona el sufrir, 
solo permanece el llanto 
en los recovecos del alma, 
morimos como vivimos, 
lamentando haber nacido 
y sintiendo, con pesar, 
los remordimientos de nuestros padres. 
¡Qué breves son nuestros días 
y qué duro es tu corazón, amiga! 
Con tu abandono, 
me has quitado, 
lo que apaciguaba el tiempo, 
lo que alejaba el dolor, 
lo que remediaba mi caducidad, 
lo que me hacía soñar 
un mundo sin el frío sufrimiento. 
Solo tú me apartabas 
la visión de la muerte 
pero te has ido 
y, ahora, es ella mi compañera. 

Ovillejo para Irene Comendador


Irene Comendador, 
¡oh, qué amor!, 
embarga mi corazón 
de pasión 
y es mujer de gran ternura, 
¡qué hermosura! 
Tiene su literatura 
talento y vitalidad 
y también, en cantidad, 
amor, pasión y hermosura. 


domingo, 8 de julio de 2012

Si me dejas

Si tú me dejas, 
dejarás un desierto estéril, 
dejarás un mar inhóspito y solitario, 
dejarás un país sin pájaros, 
dejarás un alma sin esperanza, 
un río que muere, 
un dios sin su universo, 
un día sin sonrisas, 
un árbol seco, 
unos pasos sin rumbo, 
una mañana sin sol, 
un barco que se hunde sin remedio, 
una vida sin destino, 
un animal que agoniza, 
un prado seco y sin flores. 
Si tú me dejas, 
sólo me habitará 
una oscuridad fría 
como las manos del dolor. 

Cruel destino


¡Qué terrible amargura 
inunda el corazón 
del hombre que sabe 
que pierde el amor 
por desearlo tanto! 

sábado, 7 de julio de 2012

Pasos sin eco

Hay un sol hirviente y claro, 
un viento que da en mi cara, 
unos pájaros alegres 
que cantan en mi ventana, 
hay lozanía en mi cuerpo 
pero en mis manos no hay nada 
y la tarde va cayendo 
y mi esperanza se acaba. 

A una amiga

A Isi Dávila

Tus hermosos labios 
no quieren darse a los míos, 
mi corazón no te tiene; 
serás de otros brazos; 
la fatalidad me arrebata 
el calor de tus miembros 
y me destierra de tu vientre; 
así lo ordena 
un destino riguroso. 

Pero un prodigio 
ha acercado nuestros corazones, 
tan distantes alguna vez, 
tan diferentes cuando se encontraron
y, ahora, fuertemente entrelazados 
por la poderosa voz 
de un sencillo afecto; 
ese prodigio es obra 
de nuestra libérrima voluntad. 

jueves, 5 de julio de 2012

Tenerlo todo


A Isabela Dávila

Esos momentos 
en que no renuncio a nada, 
en que todo lo quiero, 
tener toda la felicidad de la Tierra 
en mis humildes manos, 
tener la vida, 
tener el mundo, 
tenerte a ti... 
esos momentos 
en que no renuncio a nada 
sólo hay nostalgia 
y amargura. 


Luz de la mañana


A Isi Dávila 

Tu boquita chica, 
tus ojos redondos y grandes, 
tu pelo negro como la noche, 
tu mirada dulce y apacible, 
como el vaivén del mar, 
tu alma de niña alegre, 
tus manos de violetas, 
tu maleta viajera y sin raíces 
tu corazón bondadoso, 
tu lengua llena de acentos, 
tu hermosa frente, 
que piensa un mundo justo, 
tu mundo, 
el mundo de los pobres, 
de los sencillos de corazón, 
de los que desean justicia, 
tu pecho de mariposas, 
que me ofreces con sencillez, 
tu vestido blanco, 
tu felicidad, 
que juega con el aire, 
tu libertad, 
tan grande, tan ancha, tan altiva... 
Isabela, 
mi niña de espigas,
eres como la luz de la mañana 
que trae una alegre esperanza. 


El dulce fluir de la vida


A Isabela Dávila, 
Susana Escarabajal, 
Bea Magaña 
y Julia Siles.

Con nostalgia en el corazón, 
mueren los hombres;
la tristeza fustiga nuestro pecho, 
que se abate al menor peso. 
No podrá nunca nadie 
liberarse de las penas 
ni por un solo día 
y, sin embargo, 
¡qué dulce es vivir, 
qué dulce, 
morder, con mis dientes de barro, 
el cálido fruto de la eternidad! 
Nuestra fortuna ha querido 
que siempre haya un amanecer 
para aquél a quien alienta la esperanza. 
¡Qué apaciblemente pasan los días 
para un corazón que no teme! 
¡Qué afable es la existencia 
en el mediodía del alma! 
Honda es la huella que deja, 
en el espíritu, 
la felicidad. 
Cuando lo inflama el afecto de un amigo 
o el frenético amor, 
la plenitud abre sus pétalos 
en su regazo risueño 
y, libre de sombríos presagios, 
encuentra su inmortalidad 
entre lo perecedero. 


Dicen que lo nuestro no es grande


A Isabela Dávila

Doctas voces que me arengan 
desde el foro del amor, 
graduadas en intereses, 
dicen, graves, que este afecto, 
mi dulce y afable niña, 
es de una especie inferior 
porque nunca nos tocamos 
ni me quieres dar tu cuerpo 
tras darte yo toda mi alma. 
Merecen esos doctores, 
del corazón leguleyos, 
mi compasión consternada 
pues la carne han penetrado 
pero siguen a las puertas 
del secreto de la vida. 
Isabela, te aseguro, 
mi querida y tierna amiga, 
que, a nuestro sublime afecto, 
nada supera en el mundo 
porque nunca nos tocamos 
ni me quieres dar tu cuerpo 
pero sí me has ofrecido 
tu sonrisa generosa, 
tan alto bien, niña mía, 
que no podría pagarlo 
aunque existiera en el Mundo 
por toda la eternidad.