domingo, 30 de septiembre de 2012

No tengo tu vientre

No tengo tu vientre 
para depositar el fuego de mi hombría, 
ni volcaré en tu cuerpo 
la sed de mis ciegos miembros 
ni escucharé el gemido 
anhelante de tu gozo. 
Nada de eso me importa 
pues soy dueño de tu hermosura 
y tu alma me pertenece 
porque he encerrado en mi pecho 
el ángel niño que te habita. 

Me amarás

Nada me es tan armonioso, Isabela, 
como tu presencia, serena y dulce; 
la dicha preside mis días 
desde que has arribado a mi puerto 
y en mi pecho rutila 
el brillo de la belleza. 
Esta felicidad descansa en la tuya 
como su único fundamento 
pues nada la mata salvo tu dolor 
y, sin embargo, amada amiga, 
¡qué melancólicamente añoro 
haberte hecho mía, solo mía, 
haberme fundido en tu cuerpo, 
haber besado tus labios 
con la pasión de los torrentes, 
haber entrado en tu corazón 
y hacerlo mi territorio! 
Pero algún día me amarás, Isabela, 
lejos de mi cuerpo enamorado, 
que no deseas, 
te encontrarás con tanto amor 
que seré brasa ardiente en tu pecho. 

Nunca habrá en mi corazón otro dios

Nunca habrá en mi corazón otro dios 
que tu dulce y noble alma; 
no volverá a brillar 
la aurora de un nuevo amor; 
en ti abandoné mi búsqueda, 
mi admirable amiga, 
para siempre jamás. 
No espero tu recompensa, 
no eres dueña de tus sentimientos, 
no son tu propiedad, 
son alquiler de tu pecho, 
de la misma forma que los míos, 
y mis entrañas lloran 
con la decepción del primer dolor 
porque tu alma no se enamora. 
Y, a pesar de ello,
mi corazón no quiere liberarme de ti, 
mi bondadosa y serena niña; 
por siempre te adoraré 
y te amaré hasta la muerte, 
que cerrará mis ojos 
mientras mi boca sueña con tus besos. 

Dulce y amarga

A Isi Dávila

Eres dulce y amarga, Isabela, 
como la misma vida, 
cuya belleza acrecienta el dolor 
de no ser dueños de ella. 

sábado, 29 de septiembre de 2012

Siempre es invierno

Siempre es invierno para el corazón, 
que busca ansioso el calor del amor. 
Yo tengo en tu amistad mi refugio; 
nada te exige mi afecto puro y grande, 
nada que no quieras darme, 
solo estoy contigo porque es invierno 
y porque no puedo vivir lejos de ti, 
pero mi ambición da forma a un sueño: 
que tu corazón sea mío, amada, 
que respires por mi boca 
como yo por la tuya, 
que el resto del mundo no te importe 
y necesites de este amor 
que hoy, sin esperanza, te ofrezco. 

No quisiera ver derretirse

No quisiera ver derretirse 
los glaciares de tu patria 
y sí tu duro corazón 
que, como helada mano, 
abrasa mi pecho de dolor. 
Quisiera ver en tus ojos 
siquiera el aturdimiento 
de una emoción turbadora 
y no el hieratismo severo y cruel 
de una indolente estatua. 
No quisiera el menosprecio 
indulgente y cariñoso 
que causo en tu alma fría 
y sí un amor gigantesco 
que premiara mi entrega. 
Quisiera, amada mía, 
habitarte en la distancia, 
ser autor de tu dicha, 
y no morir a las puertas 
de tu hermoso corazón. 

viernes, 28 de septiembre de 2012

El amor te hace otro

El amor te hace otro. 
Derrite el duro hielo 
que envuelve nuestro corazón, 
expulsa del alma 
los sofismas que la adulteran, 
devuelve a nuestros ojos 
la transparencia del mundo 
que vela el odio 
y la indiferencia. 
El amor trae el recuerdo 
de aquello que somos, 
llevándose las dudas 
como en una ráfaga de viento; 
pone la verdad en nuestras lenguas 
e, inflamando nuestro pecho, 
nos empuja a pugnar 
por una entera libertad 
y a despreciar las razones 
que con mezquindad la alejan. 
El amor te hace el niño 
que con el tiempo olvidaste 
pues amor, Isabela, 
es lo que nosotros somos. 
No, no somos el mismo 
después de amar. 
El amor te hace otro. 

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Felicitación a Eya Jlassi

A Eya Jlassi

Hoy pareces menos niña 
porque ya tienes otro año más 
pero tu hermoso corazón 
sigue en la infancia, 
desnudo de intereses, 
limpio 
como un amanecer en el mar, 
tan niño 
como un arroyuelo en la montaña, 
y, en tu serena y dulce mirada, 
brilla el reflejo 
de toda esa candidez. 
Que tu corazón te hable siempre 
con la palabra clara de los niños 
y tus sueños florezcan en tu vida 
bajo el sol de la inocencia. 

Te sueño

A Isi

Yo te sueño, 
como sueño el trigo y la tierra, 
como sueño el pan y la justicia, 
yo te sueño, 
con la esperanza en mi pecho
y el alma en mi voluntad. 

domingo, 23 de septiembre de 2012

Felicitación de cumpleaños para Cleopatra

A Cleopatra Smith

¿Qué puede haber en tus ojos, 
Cleopatra, 
que, cuando uno los mira, 
contempla, 
como en una visión, 
la inocencia y belleza del Paraíso? 
Tus ojos son abismos 
que atrapan al alma 
y la precipitan 
hacia las flores más bellas 
de la ternura. 
¡Qué dicha ser amigo 
del alma que anima esos ojos, 
dulces y hermosos 
porque llevan 
la esperanza y el consuelo, 
la felicidad y el placer! 
¡Qué fortuna poder 
alegrar tu corazón 
con la facilidad del juego 
mostrándote este día, 
que el tiempo, 
bajo la brida del calendario, 
ha vuelto a traer, 
un deseo de armonía y plenitud 
para tu noble pecho!

Felicidad

¿Quién puede decir que el Mundo 
es un doloroso valle, 
con las lágrimas regado, 
sino un pecho en que no cabe 
la alegría del amor 
y una lengua que no sabe
de agradecimiento y fe?
Deja, dulce niña, que ame
tu corazón, tan hermoso
como el aliento de un ángel,
deja que diga tu nombre,
ese que, como una llave,
abre la puerta del mío,
deja que mis ojos te hallen
y que su turbio mirar,
enamorado, se aclare
y vean tu misma esencia,
tu realidad más estable,
tu más pura intimidad
de ser que vive y me sabe;
si me dejas, Isabela,
mi corazón entregarte,
creer siempre en este afecto,
y mi vida dedicarte,
lleno de agradecimiento,
¿cómo renegar de un mundo,
tan dulcísimo y afable,
tan milagroso y feliz,
donde he podido encontrarte?
Mi única meta eres tú,
toda mi alegría, amarte.  

viernes, 21 de septiembre de 2012

Un retrato

A SUSANA
Esos ojos alegres 
y bondadosos, 
irónicos y dulces, 
esos ojos de niña 
de mirada frágil 
y soñadora, 
esta tarde de septiembre, 
tienen también 
la melancolía 
de un sueño perdido. 

Esperanza

A Isabela Dávila

Dulce amada, 
una espesa bruma 
borra el sendero 
que me lleva a ti 
pero la fe me guía 
y mi corazón no ignora 
que, más allá 
de este espeso velo de plata, 
brilla como una aurora 
el mágico fulgor de la esperanza; 
mis pasos ya no vacilan, 
sin descanso me conducen, 
con luminoso optimismo, 
hasta tu anhelado regazo. 

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Eres apacible y noble

A Isi

Eres apacible y noble 
como una noche de agosto, 
en tu mirada duermen 
reflejos de luna llena 
y tu boca es un pozo 
de todas las bellezas. 

lunes, 17 de septiembre de 2012

Ya no temo



A Isabela

Cuando te espero y no llegas, 
cuando los días pasan 
y tú no vienes, 
con amargura, 
me despido de las noches 
y la luz de las mañanas 
no entra en mi corazón. 
Isabela, 
una sombría inquietud 
me embarga cuando estás lejos 
pero hoy, al fin, 
mi fe renace 
y la luminosa esperanza 
me sale al paso. 
La ansiedad ya no me perturba 
y espero tu regreso 
con ánimo alegre y tranquilo. 
Al recordar cuánto te amo, 
mi pecho ha comprendido 
que nunca te perderé; 
la mano de un ángel 
guía tu rumbo 
y sabe traerte de nuevo hasta mí 
pues nuestro destino, 
protegido por los dioses del amor, 
es la felicidad más grande. 

domingo, 16 de septiembre de 2012

El corazón


A Isabela

Isabela, el corazón 
es sencillo y bondadoso; 
el corazón es siempre niño, 
no sabe de ecuaciones 
de segundo grado, 
ni de motores 
de cuatro tiempos, 
ni te habla 
de la bolsa de valores, 
la lengua madre indoeuropea, 
el sistema de D'Hondt, 
la estructura celular 
o la deconstrucción. 
Isabela, el corazón 
es sencillo y bondadoso; 
el corazón es siempre niño 
y se duerme con los problemas, 
como yo 
en las rodillas de los adultos 
cuando, en mi tierna edad, 
estaba de visita 
en casa de un buen hombre, 
que peroraba sobre moral. 
Yo no sé, Isabela, 
si mi corazón tiene 
complejo de Edipo 
o arquetipos jünguianos, 
si obedece 
a impulsos subconscientes 
o es obra 
de los extraterrestres, 
solo sé que te ama, 
Isabela, 
con un amor verdadero, 
que busca con ansia tus manos 
y se atormenta dulcemente 
al mirarte a los ojos; 
él sólo quiere estar 
allá donde tú te encuentres 
y, cuando tú faltas, 
se le termina el mundo. 

Carceleros

A Gloria Zúñiga

Pechos hay que viven 
la alegría cruel 
de los carceleros 
porque han aprendido 
a arrancar las alas 
de las almas libres. 
Tienen sus palabras 
un sabor dañino, 
quitan la esperanza, 
no hay ternura en ellas, 
cuanto son no es más 
que una gris huida 
de la fiel verdad. 
Todas las medallas 
vayan a esos pechos, 
no quiero ninguna, 
yo no soy más grande 
que otro semejante, 
ni me debe nadie 
una reverencia. 
Todas las medallas 
vayan a esos pechos 
dignos de piedad 
pues el alma pierden 
en su vanidad 
por verse encumbrados 
sin merecimientos. 

viernes, 14 de septiembre de 2012

Todo es felicidad

A Isi

Todo es felicidad, 
delicada niña, 
desde que llegaste 
y tu corazón, hermoso 
como las flores de abril, 
me nombró su amigo. 

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Cuando te echo en falta

A Marta Moran

Cuando te echo en falta
y temo que tu ausencia sea para siempre, 
mi alma salada, 
hecha del mar y del barro, 
se agita como en la tempestad 
pero el corazón me da el remedio 
para esta inquieta agonía 
y, como al condenado a muerte 
que quiere resignarse a su destino, 
me trae 
la más amarga de las tristezas, 
como un bálsamo que aplica 
a mi turbulenta mente. 
De toda incertidumbre me libera, 
pero me trae 
oscurísimas certezas, 
que mi corazón saborea 
como si fuera la miel más dulce 
¡Qué salvífica tortura, entonces, 
la realidad de tu desamor, 
el dolor de no tenerte, 
la frustración de hombre 
de no ser nada para ti, 
salvo un poeta excelente 
al que nunca darías 
besos de mujer! 
La amargura más honda 
viene como un ungüento 
y me dice 
que no me amas, 
pues ciertamente soy para ti 
vacilante marioneta 
manejada 
por la duda y el miedo. 
Isabela, es miel para mi pecho 
pensar que envejeceré solo, 
que mis manos desiertas 
solo la muerte tomará 
para hacerme su amante, 
que el final de mis días 
será el más triste que ha vivido un alma. 
Isabela, esa amargura en mi pecho 
me hace reparar 
en que tus perfecciones, 
que alcanzan a todo tu ser, 
te alejan de mí, 
un triste despojo, 
solitario y débil, 
que no llega nunca 
al centro del corazón de una mujer. 
No puedo tenerte, 
Isabela, 
por eso muero de dolor 
pero dulcemente, 
la amargura lo llena todo en mi alma 
pero es como un bálsamo, 
se desgarra mi corazón de pena 
pero la paz me invade 
porque me olvido de una inquietud peor 
que la humillación de mi hombría, 
que la soledad de mi alma, 
que tu desamor, 
que no poder hacerte mía, 
que vivir sin coger tu mano o besar tu boca, 
una inquietud peor, Isabela, 
que la más horrible de mis frustraciones 
y es que me dejes 
sin el saludo sencillo con el que apareces 
pues te amo sobre todas las cosas. 

domingo, 9 de septiembre de 2012

Los sueños caen al abismo

A Isi 

Los sueños caen al abismo,
derrotados por la vida,
el sufrimiento del mundo
es espuma del engaño;
tus deseos abandona,
abandona la ilusión
de tus felices quimeras,
no busques lo que no tienes,
pídele a tu corazón
la enhiesta sabiduría
de los sabios epicúreos;
solo la sabia renuncia
a los locos devaneos
y a los caprichos del alma
deja una limpia alegría
en un pecho razonable;
firme es la satisfacción
del espíritu que sabe
abandonar los deseos,
vanos padres del dolor,
y se aplica a superar
su llana necesidad...
Una voluntad de hierro
la felicidad alcanza,
un alma disciplinada
sabe gozar de la vida,
de una vida en que el amor,
¿no es verdad, amiga Isi?,
no es una pasión sublime
sino un leve sentimiento
que no perturba tu sueño,
ni te quita el apetito,
ni busca labios de nadie,
ni manos que sujetar,
ni se refleja en los ojos,
ni te hace morir de afán,
ni soñar con un abrazo...
No, Isi, no sientes por mí
las locuras que yo siento,
en tu venturosa vida,
no conoces la pasión
hacia mi alma desdichada.
Quisiera yo ser tan fuerte,
tan sensato, equilibrado
y racional como tú,
pero eres tan guapa, niña,
eres tan hermosa y dulce,
tan bondadosa y tan tierna,
Isabelita querida,
te quiero con tanta fuerza,
llevado por tus bellezas,
me ha penetrado tan dentro
la sencillez de tu pecho
que solo pena y dolor
hay en mis amargas horas
porque mi juicio extraviado
quiere que a ti te codicie
más que a la felicidad. 

viernes, 7 de septiembre de 2012

Cuando te miro

A Isi

Eres, niña mía, tan bella 
que, cuando te miro, 
tanto a un sueño te pareces 
que no sé si estás fuera 
o estás dentro.

Amor Sin Fronteras

A Isi Dávila

En muchas o ene ges
trabaja mi Isi querida,
pues me Obliga a No Gozar
de que ella sea al fin mía,
Ofrece Nulas Ganancias
por mis penas, tan sentidas,
me Ordena Nunca Guiarme
por la fe que me ilumina
pese a que yo no obedezco
y ansío que me ame un día,
me Ocasiona Numerosas
Guerras de especie intestina
y contra mí me revuelve,
que hasta me apuñalaría
por ser un hombre tan feo
que siempre la deja fría.
Ofusca y Nubla de Gusto
mi pensamiento y mi vista
cuando su rostro contemplo,
el de la más dulce niña,
y también Oprime el Nudo
de mi Garganta, que ansía
sus dulces labios de miel
por los que todo daría.
Yo trabajo en una sola
y, aún así, ya me fatiga,
Oír sus Noes Grandiosos
cuando mi pecho suplica.
¡Isi de mis entretelas,
ay, ten piedad de mi vida!
Tú das mucho a los pobres
mas todo a mí me lo quitas,
tus manos blancas, tus labios...
o ene ges que yo querría. 

miércoles, 5 de septiembre de 2012

No seré un marido al uso

A Isi

No seré un marido al uso, 
mi idolatrada Isabela, 
si te conquisto algún día 
y, vencido tu desdén, 
tenemos el himeneo. 
No seré un marido al uso 
pues compraré un botiquín 
para las tristes jaquecas 
de las noches de los sábados 
y, si aún así persisten, 
te daré sofrología, 
hipnosis y acupuntura, 
neurología y masaje. 
No seré un marido al uso 
y, aunque serás mi Ginebra 
y tu Rey Arturo yo, 
me embargará la pasión 
como un tierno Lanzarote. 
No seré un marido al uso, 
mi venerada Isabela, 
y si por la calle vamos 
y en ti los hombres se fijan, 
celoso no me pondré 
pues los ojos van buscando 
por siempre la dulce luz 
y tú eres luz de los cielos 
más todavía que el sol. 
No seré un marido al uso, 
amiga de mis entrañas, 
no te diré mi pochola, 
ni pichoncita o pichurri, 
te diré niñita mía, 
diamante, perla divina, 
hija hermosa de la Luna, 
celestial aparición 
pues, como poeta, soy 
especialista en cariño. 
No seré un marido al uso, 
Isi querida de mi alma, 
no roncaré por las noches, 
ni discutiré contigo, 
ni me fijaré en las piernas 
de tus mejores amigas, 
ni protestaré los días 
que de rebajas vayamos, 
mas, si por casualidad, 
alguna vez me pasara, 
te recomiendo paciencia 
pues no da peras el olmo.
No seré un marido al uso 
te pelaré las naranjas, 
hasta las pipas que comas 
yo mismo las abriré, 
te compraré un gran diamante 
para lucirlo en el cuello, 
cuando te pongas muy triste, 
te daré tiernos besitos 
en tu frente pesarosa, 
te agarraré de la mano 
los domingos en el parque, 
viajaremos cuando quieras 
por países peregrinos 
y a ver también a tu madre 
que será mi gran amiga... 
No seré un marido al uso 
si tu pertinaz despego 
logro algún día vencer 
y cargas con un poeta 
que muere de amor por ti. 

domingo, 2 de septiembre de 2012

Tú eres

A Isi Dávila

Tú eres; 
existes como este aire 
que mis pulmones respiran; 
como la luz del día, 
que mis ojos atraviesa; 
existes como las flores, 
como la lluvia y el viento, 
como el mar de los pescadores, 
como la tierra del trigo. 
Tú eres; 
tú eres, amada mía; 
existes, estás en el mundo 
como la mesa en que escribo; 
pero tan dentro has entrado 
que con un sueño te confundo. 

Poema rabioso

A los hombres envenenados por sus mujeres  

¿Soy sarnoso, 
bizco, sordo o narigudo, 
soy cretino, drogadicto, 
bebedor, matón o loco? 
Deja el amor a un lado, 
no desgastes tu alma 
con tan infructuoso afán. 
¿Soy un bobo, 
un cretino, un hombre feo, 
soy de Lepe, tartamudo 
cojo, manco o gilipuertas? 
Deja el amor a un lado, 
no desgastes tu alma 
con tan infructuoso afán; 
a nadie importa que sufras, 
ni que estés solo; 
para nadie eres esencial, 
ni lo serás jamás; 
solo encontrarás frialdad 
en el alma a la que suplicas 
con afán y dolor; 
no hay un corazón 
dispuesto a abrirse a ti 
pues el corazón de una mujer 
solo se abre 
ante lo que puede despreciar. 

sábado, 1 de septiembre de 2012

Mi niña amada

A Isi Dávila

Te miro a los ojos, 
que en mi raigambre hieren 
con cruel deleite, 
miro a tus labios, 
que envenenan mi entraña 
de tan dulces y esquivos, 
miro tu cabello negro, 
que sobre una mejilla cae, 
desordenado y suave 
y quiero saber quién eres, 
quién eres, Isi, 
y no sé, 
mi niña amada, 
qué responderme, 
pero sé que, en mi alma, 
querida niña, 
tú lo eres todo. 

Nadie va conmigo

A Claudia Bürk

Mi sol ya declina 
sobre las torres del mundo, 
mi corazón, oprimido, 
me hace morder las cadenas 
de la Ley de la Vida 
pero nadie coge mi mano, 
mi mano fría y desierta, 
nadie va conmigo
porque voy a la nada 
de donde somos los hombres. 
He añorado labios dulces 
que del tiempo me sacaran, 
he buscado manos suaves 
cuya caricia calmara mi horror 
pero mi sed es un mar 
un mar que nunca se acaba 
porque voy a la nada 
de donde somos los hombres. 
Te intuyo en mi corazón, 
te deseo, 
busco tu risa, tu cuerpo, 
tu plenitud infinita, 
tu eternidad incitante 
pero eres burla de mis sentidos 
no eres mi compañera 
eres solo una quimera 
que se forma en la niebla 
porque voy a la nada 
de donde somos los hombres. 
No queda nada en el mundo 
parecido a lo que soñé 
cuando pensé que eras mía, 
nada, 
nada como lo que ansiaba, 
yo no puedo compartir 
contigo esta alma mía 
porque voy a la nada 
de donde somos los hombres. 
Viajo solo y sin raíces 
hacia el doliente abismo; 
una mujer me engendró 
mordiendo el amor cansada 
pero yo he nacido del miedo 
y de la vil amargura 
y, aunque mi corazón me canta 
nanas de privilegio, 
solo el dolor me acompaña 
porque voy a la nada 
de donde somos los hombres. 
No quiero volar en la altura 
de los evanescentes sueños, 
tengo sed de la verdad, 
quiero ver en cueros viva 
la monstruosa realidad 
que tras un dulce velo me acecha; 
estoy solo, no tengo 
quién me acompañe en el duelo 
de este destino espantoso 
mas no detengo mi paso 
que va marcando mi llanto 
porque voy a la nada 
de donde somos los hombres.