viernes, 2 de noviembre de 2012

Los deseos

A Isabela

Es amargo, Isabela, 
no conseguir los deseos 
pero ojalá mi suerte 
no destruya jamás 
 la redoma 
donde se destilan y brotan 
porque todo es preferible 
a vivir en el mundo 
sin anhelarlo apasionadamente. 

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